Os presento el cortometraje ‘In-Volution’.

Os pongo en situación: Córdoba, 2004. Se celebra el I Festival Internacional de Autocine. Por aquella época éramos unos alocados del cine (seguimos siéndolo, pero con menos tiempo libre), así que nos apuntamos. Las bases del concurso indicaban que los participantes deberían rodar el corto en directo, en el set de rodaje que la organización dispondría para tal efecto el día de la celebración del festival. Lo único que sabíamos es que en el set iba a haber un coche y un croma. La organización daba a escoger a los participantes, en el mismo día de rodaje, entre diferentes fondos animados para el croma y entre diferentes fragmentos musicales.

Pues pensamos una idea entre todos y nos fuimos a un descampado para ensayarla, porque, a fin de cuentas, iba a ser como representar una obra de teatro. El día de rodaje y estreno nos desplazamos al centro de Córdoba, a una calle peatonal por la que a aquellas horas de la tarde paseaba muchísima gente, que se arremolinó al rededor del set de rodaje, llamados por la curiosidad y la parafernalia del evento.

¿Nervios? Muchísimos. Recuerdo que no hacía mucho frío, pero llevaba una chaqueta, con lo que tampoco es que hiciera tiempo de ponerse en calzoncillos, disfrazado de troglodita en plena calle… pero lo hicimos. Cuando nos tocó el turno, nos ofrecieron una furgoneta a modo de camerino para cambiarnos. En ese momento, cuando tuvimos que salir de la furgoneta y exponernos delante de tanta gente, fue cuando realmente sentí las cosquillas en el estómago y empecé a sudar a pesar del fresquete. Simulamos normalidad mientras comentábamos con el operador de cámara cómo de abierto necesitábamos el plano y cuál era nuestra elección de fondo para el croma y la música.

Y nos pusimos manos a la obra. Alguien dijo «acción» y empezamos a actuar. Solo necesitamos una toma y volvimos rápidamente a los camerinos. La gente aplaudía y notamos los músculos un poco más relajados. Había salido bien.

El fallo del jurado se hizo público una semana más tarde en una fiesta que se celebró en un pub del centro de Córdoba del que no recuerdo el nombre. Nosotros fuimos galardonados con el primer premio. Fue increíble. Nos dieron una tablilla conmemorativa y nos dijeron que el premio era un viaje para dos personas a Benidorm con un grupo del Imserso. Ingenuos, acordamos echar a suertes quiénes de nosotros irían al viaje, aunque al final no fue necesario porque nunca nos dieron el premio. Da igual, nos llevamos el privilegio y el reconocimiento de haber ganado el primer premio. Y, a pesar de los nervios y la sensación de ridículo, nos lo pasamos genial.

Espero que disfrutéis del cortometraje.

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