SINOPSIS:

“Cuando una puerta se cierra otra se abre. En el caso de Gabriel, despedido de su trabajo, es un maletín, en el que dos kilos de sueños esperan para ser vividos. El camino que emprenderá junto a Mihaela, la inmigrante ilegal con la que comparte su vida, le llevará a descubrir la fina línea entre conseguir realizar los sueños o acabar sumido en la peor de las pesadillas.”

Descubrí esta novela gracias a una iniciativa de “amigo invisible” que se llevó a cabo el pasado diciembre del 2019 con otros autores en Twitter. Mi amigo invisible resultó ser Aitor Heras y se curró  bastante el regalo, enviándome su novela en papel con dedicatoria. Lamentablemente, el paquete nunca llegó a su destino. Después de esperar algunas semanas, me lo envió de nuevo en digital y pude comenzar a disfrutarlo a partir del día de Reyes.

Dos kilos de sueños es una novela corta de narcos, pero contada desde un punto de vista diferente, lo que la hace más interesante que otras novelas del mismo género, y nos permite conocer detalles de ese mundillo a los que quizá no estábamos tan acostumbrados.

La novela cuenta las aventuras de Gabriel y Mihaela, una pareja normal que, como mucha gente hoy en día, tiene dificultades para llegar a final de mes. Pero la suerte (no sabría decir si buena o mala) hace que Gabriel se encuentre en el lugar adecuado y momento oportuno para “encontrar” un maletín lleno de cocaína. Deciden entonces intentar vender la mercancía para poder olvidarse de las deudas y empezar a vivir tranquilamente. Desde ese momento, sus vidas dan un giro de 180 grados, adentrándose en una espiral de acción y violencia al más puro estilo gánster de película, del que solo podrán salir victoriosos, podridos de dinero y listos para comenzar una nueva vida o, por el contrario, con los pies por delante.

Sabemos que Mihaela es rumana, pero no se menciona la procedencia de Gabriel. Yo me he hecho a la idea de que podría ser español. Hay otros personajes relevantes para la historia que también son rumanos, como Marius; que son colombianos, como Germán y Eduardo Sosa; o rusos, como Vasili y Shishkin, pero no os hablaré mucho de ellos para no hacer spoilers. Solo os diré que en esta novela no funcionan los estereotipos que todos tenemos en la mente cuando hablamos de estos grupos relacionados con la droga. Tampoco sabemos dónde se desarrolla la trama exactamente, o al menos la mayor parte de ella, aunque no es algo que dificulte en absoluto el disfrute de la novela. Podría ser cualquier ciudad grande del territorio español, Madrid, Barcelona o cualquier otra.

La historia atrapa desde el inicio y mantiene un ritmo frenético, con mucha acción, que invita a no dejar de leer. Comienza con algunos capítulos cortos y rápidos que van presentando a los diferentes personajes, pero se van alargando a medida que avanza la trama. Personalmente, soy más amante de los capítulos cortos porque soy de esos que no pueden dejar de leer a mitad de un capítulo (eso, unido a que suelo leer antes de acostarme, ha hecho que esta novela me robe algunas horas de sueño), pero he de decir que los capítulos largos de esta novela no se hacen pesados y se leen bastante rápido. Aitor lo ha hecho bien en ese aspecto; consigue mantener la atención del lector, cambiando el foco de atención varias veces en cada capítulo, mostrando así la visión de los diferentes personajes que toman parte en la escena. Explica muy bien las situaciones y consigue que sumergirte en la historia, como si estuvieras viendo una película. Y cuenta con varios giros inesperados, que reavivan la historia cuando menos te lo esperas.

¿Crees que una persona que no tiene nada que ver con el mundo de la droga podría vender dos kilos con éxito? ¿A qué estás esperando para averiguarlo?

Droga, disparos, sangre, amor, amistad, venganza, traición y muchas ansias de poder; son algunas de las cosas que encontraremos en esta interesante novela, que te deja muy buen sabor de boca. Os recomiendo su lectura encarecidamente.

A modo de conclusión, os diré que, a pesar de que la novela mola mucho, debéis saber que la droga es mala. Decid siempre NO a la droga. Y sed buenos. 🙂

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