Creo que lo dije en Twitter: el año pasado leí poco, pero leí bien.
Henry, de Elisabet P. Montero, fue una de esas buenas historias que leí en 2024. Una novela muy cortita, pero intensa, porque la autora va al grano en todo momento y mantiene un buen ritmo todo el rato, con capítulos cortitos, que invitan a seguir leyendo cuando los terminas. No hay duda de que Liz sabe cómo acabar un capítulo para que te quedes con la intriga.
¿Queréis echarle un vistazo a la sinopsis?
Frustrado y humillado tras el rechazo del proyecto en el que lleva trabajando semanas, Axel White decide experimentar consigo mismo con la intención de demostrar que su idea es posible. Así se transforma en Henry Rider, un joven de principios férreos que no duda en mancharse las manos de sangre para que su alter ego cumpla su sueño.
Pero todo tiene un precio, pues Axel no recuerda lo que ocurre cuando su otro «yo» toma el control y recorre las calles de Londres.
No hace falta haberse leído The strange case of Dr. Jekyll and Mr. Hyde, de Robert L. Stevenson, para disfrutar de esta novela. Henry se inspira en el clásico y, de hecho, la autora introduce un ejemplar raro y único en su historia como elemento desencadenante de ciertos acontecimientos y, por supuesto, como homenaje a la obra de Stevenson. Sin embargo, esta historia sigue otros derroteros, creando una trama original y envolvente, que te atrapa desde el primer capítulo.
En la esquina superior derecha había una sola palabra escrita a lápiz: Funciona
Además, está escrita en primera persona, lo que nos permite entablar una conexión más íntima con Axel, el personaje principal, pero inevitablemente también con Henry, y os aseguro que me fue muy difícil no empatizar con el villano y eso le dio un punto más emocionante a la lectura.

Tiene un punto gore que me ha encantado, porque es el estrictamente necesario para que la historia parezca real. La autora ha realizado una muy buena documentación para que todo sea más verosímil, lo que me resultó muy gratificante.
Y el final, ¡ay, amigos, el final! Las últimas páginas son trepidantes y me dejaron el corazón encogido hasta llegar a la última página.
En definitiva, Henry es una buena historia, corta, pero muy intensa que te deja un buen sabor de boca y además te hace reflexionar:
¿Y tú? ¿Qué pasaría si tuvieras la oportunidad de liberar a la parte más oscura de tu ser sin tener que pagar las consecuencias de sus actos?
¿Dejarías que esa parte que ocultas al mundo fuera libre ocho horas a la semana?
