Esta es otra de esas historias que compro porque me llama la atención el título y me fascina la cubierta. La impactante portada la ha diseñado SAM G.E. y el título… bueno, ya lo veis. Me lo compré sin ni siquiera saber de qué iba. Solo sabía que era de ciencia ficción. Sí, estoy muy loco. Pero no me equivoqué, ahora veréis por qué.

Cuando lo recibí me impactó mucho el tamaño del libro. Me recordó a aquellos western que leía mi padre cuando era joven. El formato se denomina «bolsilibro» y es fantástico, puedes llevar el libro encima todo el día. Es ideal para novelas cortas, como esta. La editorial Cerbero ha hecho un buen trabajo aquí.

Luego, le eché un vistazo a la sinopsis:

Arundhati no puede evitar tener miedo a la Migración, pero también es consciente de que debe elegir entre eso o la muerte. Al menos, eso es lo que dice su gobierno.

Kiran tiene todo lo que puede desear y, sin embargo, cuenta cada uno de los días que faltan para su decimoctavo cumpleaños. Cree que tiene que elegir llegada esa fecha, aunque todavía no sepa qué hacer.

Sus vidas no podrían ser más distintas y su encuentro las cambiará para siempre. Sobre todo, cuando se den cuenta de que la salvación de la humanidad podría depender por completo de ellas.

Presenta a los dos personajes principales, pero lo cierto es que no te prepara para lo que te va a venir encima cuando lees la historia que tienes entre manos. Porque esta, queridos amigos, es una de esas historias que hacen que te explote el cerebro, solo con la premisa de la que parte.

La novela nos sitúa en un punto del futuro muy chungo. Un futuro no muy lejano, al ritmo que vamos (ojalá me equivoque). Una tierra devastada a consecuencia del cambio climático, de una brutal guerra, la radiación, la enfermedad, la pobreza, la ambición y la desesperación. Una tierra mustia, triste, muerta. Muerta. Ahí es donde vive Arundhati.

La única salida para la humanidad es la migración. Pero cuidado, que solo migra la conciencia de las personas. Esta migración es un salto de fe. Tu cuerpo muere, pero tu conciencia viaja al cuerpo de tu equivalente, que vive en otra dimensión. Una vez allí, la idea es anular la conciencia del huésped para adueñarse de su cuerpo y, por consiguiente, de su vida en un mundo mejor, lleno de prosperidad. Arundhati tiene mucho miedo a esta migración, preferiría no tener que hacerla, pues no cree que sea ético tener que matar a alguien para sobrevivir, pero tampoco quiere morir. Su equivalente en la otra dimensión es Kiran, una chica india, que tiene sus problemas como cualquiera, pero que, al menos, su mundo no se está cayendo a pedazos, tiene un futuro.

Ahora, pongámonos por un momento en la piel de Kiran. Imagina que, de repente, sientes una voz dentro de ti. No solo una voz, una presencia; con sus propias ideas y sus recuerdos totalmente ajenos a ti. No sé tú, pero yo pensaría que me he vuelto loco. Mientras leía la historia de Caryanna, no pude evitar pensar que podría estar describiendo una realidad palpable dentro de los centros psiquiátricos y de la que no somos del todo conscientes (Oh my God!). De la noche a la mañana, tengo a alguien dentro de mí, cuya intención es anular mi voluntad para hacerse con mi cuerpo, y lo sé porque, si me esfuerzo, puedo saber lo que piensa, así como lo que siente. Todos sus secretos están al descubierto. Y también los míos. Seguro que si se lo cuento a alguien va a pensar que se me ha ido la cabeza y, probablemente, esté en lo cierto.

Pues esa es la nueva realidad a la que se enfrenta Kiran. Pero Arundhati no lo tiene mucho mejor: está dentro de un cuerpo que no es el suyo, sintiendo cosas ajenas. Debe matar a la conciencia de esa muchacha, pero lo cierto es que empatiza con ella. Le gustaría ser su amiga.

Comienza así una historia donde la comunicación, el respeto, el entendimiento y la cooperación son fundamentales. Es muy difícil, pero no imposible, lo que les hace plantearse si ese tipo de convivencia no sería mejor que el hecho de que una comunidad invada y aniquile a la otra, cuando ambas almas podrían compartir un mismo cuerpo. Quizá esa sea la clave para salvar el mundo de Arundhati. Quizá el cambio esté en las manos de estas chicas.

Caryanna Reuven nos narra una novela a veces dura, pero llena de sentimiento y con un mensaje de optimismo, para que reflexionemos.

Desde mi punto de vista, esta historia está llamada a ser un clásico contemporáneo dentro de la ciencia ficción o una de esas novelas de culto, de las que se hablará dentro de muchos años, por lo que plantea en sus páginas y por cómo está contada. Así que, si tenéis la oportunidad de leerla, no la dejéis escapar.

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