La guerra cruel había llegado a la ciudad y sorprendió a la población.

Oculto en una improvisada trinchera, el chico rodeó con el brazo los hombros de la chica y la atrajo hacia sí, cubriéndola con su cuerpo para protegerla.

—Todo irá bien, ya verás —dijo—. Mientras yo esté contigo, nadie te hará daño.

Se separó unos centímetros de ella para mirarle a los ojos y transmitirle tranquilidad. Ella sonrió y volvió a apoyar la cabeza en el pecho de él. 

Se oyeron disparos, una bala silbó cerca y, de repente, el cuerpo del chico perdió toda su fuerza de golpe. Su cabeza se ladeó y dejó de abrazar a la chica para dejarse caer muerto a su lado con un agujero en la frente. Ella se quedó seria, intentando mantener la entereza. Soltó los brazos para dejar ir el cuerpo sin vida del chico.

A partir de ahora tendría que valerse por sí misma, como había hecho siempre.

**************

El amor, como la vida, puede ser efímero. Si lo encontráis, agarradlo fuerte y disfrutad de cada segundo.

Feliz San Valentín a todos.

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