Se acurrucó en la rama más gruesa y alta. Estaba decidido a no cazar aquella noche. Lo haría al amanecer, cuando pudiera ver mejor, y serían lombrices o insectos. Nadie se reiría más de él en aquel bosque, no lo iba a permitir.

Sus cuatro hermanos lo tenían más fácil, habían salido a mamá y parecía que tuvieran superpoderes, pero él… Su vida entera era un reto. Era difícil ser diferente. Pero se sentía orgulloso, sus hermanos y él eran especiales, únicos.

No todo el mundo puede decir ser fruto del amor entre un búho y una topo.


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